2. Eleva las palmas de las manos uno o dos centímetros sobre
el suelo.
Al inhalar profundamente, estira el cuello hacia adelante y
eleva la cabeza lo más posible.
Eleva los hombros, el pecho y la espalda media.
Acentuaciones y atención:
Evita elevar las plantas de los pies por sobre el suelo.
Siente la elongación desde la punta de los dedos de los pies
hasta la coronilla.
Conserva las piernas derechas.
Divide equitativamente el esfuerzo a lo largo de la columna.
Centra la conciencia en la Ajña Chakra.
Trata de respirar por la Chakra.
Una buena manera de revisar si la práctica es correcta, es
verificando donde hay esfuerzo y presión en el cuerpo.
Si sientes presión en la zona de la espalda inferior es porque
no hay suficiente elongación al subir a la asana, y a la
división equitativa de esfuerzo entre todas las vértebras
de la columna. Vuelve delicadamente a la postura inicial
e intenta otra vez, asegurare de conservar los principios de
esta asana.
Liberación:
En el orden opuesto.
Al exhalar, baja vértebra por vértebra, hasta que la frente de apoye nuevamente sobre las manos.
Apoya las palmas de las manos debajo de los codos y relaja en la postura opuesta "la postura del gato".
Repite la asana 2—5 veces.
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